En función del tipo de inmueble y del perfil del comprador y del vendedor, pagaremos IVA o ITP, además con tipos diferentes. La situación geográfica también influye.

El tratamiento fiscal de los rendimientos obtenidos puede variar mucho. Un ejemplo ilustrativo: un propietario particular que alquila un piso tendrá una reducción en IRPF del 60% sobre el rendimiento obtenido si lo alquila como vivienda habitual, y no tendrá ese beneficio si, por ejemplo, alquila ese mismo piso como oficina o como apartamento turístico.

La casuística es muy variada y es importante contar con asesoramiento fiscal especializado.